Sin información clara, podemos generar pánico, desconfianza y un clima de inseguridad.
Por Edwin DeLaCruz
Recientemente, un hecho ocurrido en Guaymate,
provincia La Romana, nos recuerda la importancia de no apresurarnos a sacar
conclusiones ante situaciones que, a primera vista, pueden parecer alarmantes.
El jueves pasado, una mujer fue detenida tras
intentar llevarse a un niño a la salida de un centro educativo. De inmediato,
los rumores se esparcieron: “¡Se están robando los niños!”, expresaron algunos
residentes preocupados, y la alarma se instaló entre padres, madres y la
comunidad escolar.
Sin embargo, las investigaciones posteriores
dejaron en claro que se trataba de un caso muy particular. La mujer involucrada
padece trastornos mentales y, debido a su situación de salud, había perdido
previamente la custodia de sus tres hijos, según declaraciones de familiares.
La confusión la llevó a intentar llevarse a
un menor creyendo que era uno de sus hijos. Gracias a la intervención oportuna
del portero del centro, el niño regresó sano y salvo a su familia, y la
situación fue contenida sin mayores consecuencias.
Este incidente nos invita a reflexionar sobre
el poder de nuestras palabras y conclusiones apresuradas. Vivimos en una
sociedad en la que la protección de los niños es una preocupación legítima,
pero al reaccionar sin información clara, podemos generar pánico, desconfianza
y un clima de inseguridad que muchas veces no corresponde con la realidad de
los hechos.
No se trata de minimizar los riesgos reales,
sino de aprender a actuar con prudencia y responsabilidad al comunicar o
comentar situaciones que involucran la integridad de nuestros hijos. Antes de
asumir lo peor, es necesario esperar a que las autoridades y las fuentes
confiables informen con claridad. Solo así podemos proteger no solo a nuestros
hijos, sino también la tranquilidad y la confianza de toda la comunidad.
La reflexión final es simple: la prevención
es importante, pero la interpretación apresurada y la propagación de rumores
pueden convertirse en un enemigo silencioso de la seguridad y la armonía
social.
Sobre el autor:
Edwin de la Cruz es periodista y abogado. Se
desempeña como encargado de Relaciones Públicas y Prensa del Instituto Nacional
de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) y de la Confederación Nacional de
Trabajadores Dominicanos (CNTD). Es además productor de programas de televisión
y del espacio motivacional “Edwin Inspira”, dedicado a promover la superación
personal y el crecimiento humano.
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