Resumen: Según especialistas de Stanford Medicine, la mediana edad ofrece una etapa crucial en la que las decisiones sobre salud tienen un impacto considerable en la calidad de vida en las décadas posteriores.
A partir de los 40 años, aproximadamente, se pierde aproximadamente un 1 % de masa muscular al año, y esta pérdida se acelera a partir de los 50. Sin embargo, el entrenamiento de resistencia puede ralentizar o revertir este declive. El Dr. Michael Fredericson, director de Stanford Lifestyle Medicine, enfatiza la importancia de hacer ejercicio cerca de la fatiga para desarrollar músculo, no solo para mantenerlo.
En cuanto a la nutrición, los adultos mayores de 40 años se benefician de una mayor ingesta de proteínas de 1,0 a 1,2 gramos por kilogramo de peso corporal al día, junto con 25 a 31 gramos de fibra. Los expertos desmienten el mito del "metabolismo lento": la tasa metabólica basal se mantiene relativamente estable hasta alrededor de los 60 años, pero la reducción de la actividad y los pequeños excedentes calóricos provocan un aumento de peso.
La calidad del sueño se vuelve cada vez más difícil de lograr, pero aún más importante, ya que la apnea obstructiva del sueño afecta a casi mil millones de adultos en todo el mundo y alcanza su punto máximo en personas de 40 a 60 años. El Dr. Clete Kushida, jefe de la División de Medicina del Sueño de Stanford, recomienda dormir al menos siete horas cada noche con horarios de vigilia constantes.
La conexión social resultó sorprendentemente protectora: un estudio de 2,3 millones de adultos descubrió que el aislamiento social aumenta el riesgo de muerte prematura en un 30 %, comparable a fumar 15 cigarrillos al día. El Dr. David Spiegel, director del Centro de Stanford sobre Estrés y Salud, recomienda técnicas para reducir el estrés, como la meditación, la respiración profunda y la autohipnosis.
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