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15 de enero de 2026

Obispo coadjutor aborda desafíos ante realidad urbana y pastoral

 La Arquidiócesis de Santo Domingo cuenta con 160 parroquias y unos 230 sacerdotes. Arzobispo coadjutor, Carlos Morel, aclara que la Iglesia no es sostenida por el Gobierno. Almuerzo del Grupo Corripio

Yamer Javier Por Yamer Javier

Monseñor José Durán, José Alfredo Corripio, arzobispo coadjutor Carlos Morel, José Monegro y padre José de la Cruz, rector de Universidad Católica. j. de león

Santo Domingo.-La Iglesia católica enfrenta nuevos y complejos desafíos pastorales, marcados por el crecimiento urbano, los cambios sociales, la movilidad laboral y el impacto de las redes sociales, así lo afirmó el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán.

Durante su participación en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, Morel Diplán, quien tiene apenas dos meses en la Arquidiócesis de Santo Domingo, explicó que se encuentra en una etapa de reconocimiento y conocimiento profundo de la realidad arquidiocesana, luego de servir como obispo auxiliar de Santiago y obispo de La Vega.

Arquidiócesis extensa

Destacó que la arquidiócesis cuenta con cerca de 160 parroquias, distribuidas en cuatro vicarías territoriales, además de un numeroso cuerpo de sacerdotes, religiosos y religiosas.

Indicó que se ha integrado plenamente al plan pastoral y administrativo ya existente, con el propósito de potenciar el trabajo que se viene realizando.

Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjutor de Santo Domingo.

Uno de los ejes prioritarios, dijo, será el acompañamiento cercano a los sacerdotes, a quienes definió como fundamentales para lograr una labor evangelizadora armónica.

“Los sacerdotes también necesitan de nuestra parte. Nuestra primera misión es acompañarlos para que juntos podamos responder mejor a la tarea evangelizadora”, expresó.

Vocaciones y familias

Monseñor Morel Diplán señaló que, aunque actualmente la arquidiócesis cuenta con unos 230 sacerdotes, existe una preocupación real por el relevo generacional, ya que la cantidad de seminaristas ha disminuido en comparación con años anteriores, pasando de 60 a sólo 40 y 30 aspirantes.

Subrayó que la promoción vocacional debe comenzar en la familia, al advertir que sin familias sólidas no habrá vocaciones sacerdotales, religiosas o profesionales comprometidas con el servicio.

“Para nosotros, la formación familiar es una prioridad, porque sin familia no solamente no tendremos vocaciones, nosotros no tendremos buenos ciudadanos”, afirmó.

Monseñor José Amable Durán, obispo auxiliar de Santo Domingo y administrador apostólico de Diócesis de La Vega, dijo que a través del proyecto Samuel tienen encuentros con jóvenes para la promoción vocacional.

También resaltó la importancia del fortalecimiento del sector educativo por la misión de formar personas desde los principios y valores cristianos.

Pastoral urbana, un reto

En otro orden, explicó que la migración del campo a la ciudad, el crecimiento vertical de la vivienda y las nuevas dinámicas laborales han transformado profundamente la manera de evangelizar.

Reflexionó sobre qué hoy una torre puede albergar más de cien familias, al tiempo que se cuestionó cómo acceden a esos espacios para evangelizar, ya que la realidad de hoy no es la de los años 70 u 80.

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