La Arquidiócesis de Santo Domingo cuenta con 160 parroquias y unos 230 sacerdotes. Arzobispo coadjutor, Carlos Morel, aclara que la Iglesia no es sostenida por el Gobierno. Almuerzo del Grupo Corripio
Yamer Javier Por Yamer Javier
Santo Domingo.-La Iglesia católica enfrenta nuevos y
complejos desafíos pastorales, marcados por el crecimiento urbano, los cambios
sociales, la movilidad laboral y el impacto de las redes sociales, así lo
afirmó el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel
Diplán.
Durante su participación en el Almuerzo Semanal del
Grupo de Comunicaciones Corripio, Morel Diplán, quien tiene apenas dos meses en
la Arquidiócesis de Santo Domingo, explicó que se encuentra en una etapa de
reconocimiento y conocimiento profundo de la realidad arquidiocesana, luego de
servir como obispo auxiliar de Santiago y obispo de La Vega.
Arquidiócesis extensa
Destacó que la arquidiócesis cuenta con cerca de 160
parroquias, distribuidas en cuatro vicarías territoriales, además de un
numeroso cuerpo de sacerdotes, religiosos y religiosas.
Indicó que se ha integrado plenamente al plan
pastoral y administrativo ya existente, con el propósito de potenciar el
trabajo que se viene realizando.
Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo
coadjutor de Santo Domingo.
Uno de los ejes prioritarios, dijo, será el
acompañamiento cercano a los sacerdotes, a quienes definió como fundamentales
para lograr una labor evangelizadora armónica.
“Los sacerdotes también necesitan de nuestra parte.
Nuestra primera misión es acompañarlos para que juntos podamos responder mejor
a la tarea evangelizadora”, expresó.
Vocaciones y familias
Monseñor Morel Diplán señaló que, aunque actualmente
la arquidiócesis cuenta con unos 230 sacerdotes, existe una preocupación real
por el relevo generacional, ya que la cantidad de seminaristas ha disminuido en
comparación con años anteriores, pasando de 60 a sólo 40 y 30 aspirantes.
Subrayó que la promoción vocacional debe comenzar en
la familia, al advertir que sin familias sólidas no habrá vocaciones
sacerdotales, religiosas o profesionales comprometidas con el servicio.
“Para nosotros, la formación familiar es una
prioridad, porque sin familia no solamente no tendremos vocaciones, nosotros no
tendremos buenos ciudadanos”, afirmó.
Monseñor José Amable Durán, obispo auxiliar de Santo
Domingo y administrador apostólico de Diócesis de La Vega, dijo que a través
del proyecto Samuel tienen encuentros con jóvenes para la promoción vocacional.
También resaltó la importancia del fortalecimiento
del sector educativo por la misión de formar personas desde los principios y
valores cristianos.
Pastoral urbana, un reto
En otro orden, explicó que la migración del campo a
la ciudad, el crecimiento vertical de la vivienda y las nuevas dinámicas
laborales han transformado profundamente la manera de evangelizar.
Reflexionó sobre qué hoy una torre puede albergar más
de cien familias, al tiempo que se cuestionó cómo acceden a esos espacios para
evangelizar, ya que la realidad de hoy no es la de los años 70 u 80.
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