El Cañero

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12 de mayo de 2012

El cambio en Francia


Rafael Peralta Romero

El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, se lanzó a la búsqueda de la reelección, pero en las urnas encontró que el pueblo tomó la decisión de prescindir de sus servicios. Los franceses se hartaron de su política y lo castigaron sufragando en su contra.

El 51.7 por ciento de los franceses dijo con su voto que quería un cambio de gobierno, y señaló a Francois Hollande, candidato del Partido Socialista, para que sea el nuevo presidente de la importante nación europea.

El partido ganador, como el nuevo presidente, son miembros de la Internacional Socialista, organización de la que es miembro el Partido Revolucionario Dominicano y por la que tanto trabajó el doctor José Francisco Peña Gómez, líder inmortal de los perredeístas, quien llegó a ser vicepresidente.

Tras los resultados de la primera ronda de votaciones en Francia, en la que Hollande – un discípulo de François Mitterrand- resultó puntero, Hipólito Mejía, candidato presidencial del PRD, había predicho que el líder socialdemócrata sería el próximo mandatario galo.

El pueblo francés atesora una rica cultura democrática y política. Tan así, que muchos pueblos han aprendido de su praxis y de sus teorías de la democracia. En tanto, el dominicano está trillando su camino y ha vivido experiencias que le permiten saber lo que le conviene y lo que no.

Los franceses votaron por Hollande en apoyo de su política orientada hacia la mejoría de los más necesitados. La socialdemocracia requiere ante todo el compromiso con la gente, sobre todo con los menos favorecidos de la fortuna y de las oportunidades de crecimiento.

El pueblo dominicano quiere salir del Partido de la Liberación Dominicana, no sólo porque el cambio refresca la democracia, sino por lo interminable que sería el camino cargando por otros cuatro años la pesada cruz que impone el PLD. El cambio se justifica hasta con que el nuevo gobierno frene la depredación de los bienes públicos.

Pero el cambio conlleva más empleos y oportunidades para todos, seguridad ciudadana, el tan deseado control de la delincuencia callejera, más inversión en salud, educación, vivienda y en la producción de alimentos. ¿Qué decir de la crisis de la electricidad? Es gran pesadilla para los dominicanos.

Como el francés, el pueblo dominicano quiere un gobierno nuevo, sensible y confiable. Que no espante a los inversionistas con las proposiciones deshonestas de los funcionarios, como viene ocurriendo. No se puede tolerar un gobierno que despilfarra recursos mientras el pueblo languidece en la orfandad.

Hollande, mimado de Mitterrand, se posesiona el 16 de mayo del palacio del Elíseo, en Paris. Hipólito Mejía, émulo de Peña Gómez, será el segundo presidente socialdemócrata a elegirse en este mes de mayo. Habrá de juramentarse el 16 de agosto. Es tiempo de cambio.

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