Por Eva Brito Revista Aldaba
Esta
característica los ha convertido en un recurso eficiente visible en proyectos
residenciales, restaurantes y espacios comerciales que buscan aprovechar el
brillo natural de una manera diferente. Su estructura supera los límites de las
ventanas mientras aportan una calidez diferente a las luces artificiales en
otros espacios cerrados. En formaciones grandes, cada bloque es un elemento
ingenioso para iluminar invernaderos y decorar fachadas con un estilo ecléctico
de mediados de siglo, pero en interiores su aplicación cambia para crear
espacios agradables.
Los
ladrillos de vidrio, también llamados pavés, crean una experiencia diferente
dentro de habitaciones cerradas, contrastan con las paredes sólidas de hormigón
y las barreras que bloquean el paso de la luz a otros puntos. Al ser más
resistentes que cualquier tipo de cristal o panel ordinario, funcionan como
tabiques divisorios entre la sala de estar, pasillos y la cocina sin
encapsularlos en su totalidad. Permiten que la iluminación de un espacio con
grandes ventanas llegue a otro manteniendo las zonas divididas.
El
ladrillo en sí mismo es sumamente versátil, no se detiene en una superficie
lisa. Pueden fundirse con otras formas prismáticas y onduladas, mientras
mantengan su resistencia y la cámara de aire en su interior. Aparte de que nos
permiten explorar distintos colores de fantasía y colocarlos como acentos en
repeticiones lisas, los bloques pueden tener distintas texturas en sus
superficies; motivos espaciales, lineales, acabados irregulares, formas
circulares, etc.
Cada
textura conduce la luz de una forma diferente, por eso, para la noche la pared
de ladrillos puede enmarcarse con luces led cálidas, haciendo que la sombra de
cada bloque superpuesto sea más interesante. Son capaces de utilizarse en
pequeñas lámparas de pared en corredores, ya que, al ser translúcidos, captan
la luz y brillan con la misma calidez e intensidad que cualquier pantalla.
Studio
Karhard
Sus
posibilidades y eficiencia no se limitan a grandes estructuras en las paredes
de la sala, son un elemento en repetición adaptable. Pueden unirse para forma
columnas decorativas o utilizarse como mamparas para la ducha, convirtiendo un
elemento funcional en parte de la estética que buscamos resaltar. Incluso, un
solo bloque es capaz de destacar como un detalle decorativo individual;
floreros, macetas, paneles o cualquier otro objeto que aporte carácter al
interior.

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