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2 de febrero de 2024

Beatriz Carranza Vallejo-Nágera “Mi trabajo es mi hobby. Me voy a dormir y solo pienso en cómo posicionar una marca en Dubái, por ejemplo"

 Nieta del psiquiatra Juan Antonio Vallejo-Nágera, ha optado por el mundo de la moda y ha trabajado para prestigiosas firmas. Hace dos años volvió a Madrid desde Londres para iniciar una nueva etapa

POR NURIA HERNÁNDEZ Vanity Fair

Beatriz Carranza VallejoNgera “Mi trabajo es mi 
hobby. Me voy a dormir y solo pienso en cómo 
posicionar una marca en... ANDREA ESCOBAR 

Aunque su abuelo, el prestigioso psiquiatra Juan Antonio Vallejo-Nágera, falleció el mismo año en el que ella nació, Beatriz Carranza Vallejo-Nágera (Madrid, 1990) solo tiene buenas palabras para el padre de su progenitora. “Todo el mundo habla maravillas de él. Me da mucha nostalgia no haber podido conocerlo. Mi madre siempre dice que él habría disfrutado muchísimo con nosotras [tiene una hermana gemela] y que le hubiéramos hecho mucha gracia. Ser nieta de una eminencia a escala intelectual y social es un lujo”, nos dice esta joven que habla rapidísimo y demuestra su entusiasmo en cada una de sus palabras. “Mi abuelo era pintor y cuando mi madre tenía cuatro años se disfrazaba en la casa que tenían en Sotogrande y él la pintaba. Pero es cierto que falleció siendo ella muy joven, por lo que no es un tema del que hablemos mucho, para ella es doloroso”. Hija de la escritora María Vallejo-Nágera y sobrina de Samantha Vallejo-Nágera, su vida no tiene nada que ver ni con las letras ni con la psiquiatría. “Mis padres se mudaron a Londres cuando teníamos tres años y allí he desarrollado mi vida y mi carrera profesional. Soy muy de números, mi padre es ingeniero. En ICADE yo era una niña ‘repelentísima’, con notazas, y cuando terminé en 2013 nos dijeron casi que nos preparáramos para trabajar gratis porque veníamos de la crisis de 2008. Pero yo siempre tuve claro que quería trabajar en Londres”, explica. Aunque ni por asomo se imaginó que terminaría en el sector de la moda, comenzó en una empresa que se dedicaba a distribuir grandes marcas en el Reino Unido. “Ponía cafés, hacía fotocopias y hasta cuando las modelos llegaban tarde me cogían a mí”, ríe.

Después de seis meses la llamaron de una marca francesa y un año más tarde fue Versace quien la contrató. “Yo era el miembro más joven de un equipo de cinco personas para llevar todas las operaciones de la marca en el Reino Unido. Fueron dos años de aprendizaje absolutamente maravillosos. Era muy joven, estaba muy protegida y fueron meses duros, pero ahora puedo ver que fue un elemento catalizador para la profesional que soy hoy en día”, nos cuenta Beatriz. De ahí fichó por Diane von Fürstenberg. “Fue a través de una clienta que me dio el número de su mejor amigo. Yo tenía 24 años y empecé a llevar todo el negocio al por mayor en un grupo de países europeos. Cuando entré ahí se me abrió el mundo de la moda. Empecé a viajar a Nueva York, Milán, a vivir el glamour, los hoteles de cinco estrellas, cenas de lujo todas las noches… Fue una experiencia alucinante. Ahí entendí cómo funcionaban los mercados internacionales. Fueron dos años y medio de absoluta magia, viví los años dorados del mundo de la moda”, recalca con pasión.

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