Federico Beligoy cumplió ayer 57 años. Seguramente habrá
imaginado un día más tranquilo para celebrar. Pero Beligoy, en su doble rol de
jefe de los árbitros del fútbol argentino y titular del gremio de los árbitros,
hace rato que no tiene un día tranquilo. Todos los fines de semana sus
representados le generan un dolor de cabeza. Y él, en línea vertical a su jefe
Chiqui Tapia, pone la cabeza por todos los árbitros.
Ayer le tocó justificar el último bochorno de un hombre
de negro. Como en la Primera Nacional no hay VAR, Nicolás Lamolina dio marcha
atrás con un penal que había cobrado para Godoy Cruz tras una imagen dantesca:
los jugadores All Boys corriéndolo por la cancha con un celular para mostrarle
que la falta había sido fuera del área. Lamolina dijo que el cambio de decisión
había sido por sugerencia del juez de línea. Y Beligoy sacó un comunicado para
respaldarlo.
Como hace con cada uno de los árbitros que suman
desaciertos no solo en la segunda categoría, sino también en Primera. Todos
parecen inclinar la balanza para algún lado y la histeria de los hinchas, a los
que muchas veces se suman los periodistas, no ayuda.
Ayer también Chiqui Tapia recibió un fuerte impacto. La
Justicia detectó giros de dinero de la FIFA y Camioneros al presidente de la
AFA y un depósito en efectivo de US$ 620.000. Lo hizo el fiscal Gerardo
Pollicita, que además pidió un exhorto a Suiza en la causa por enriquecimiento
ilícito. Nadie parece estar a salvo de Tapia para abajo. Y el fútbol argentino
vive bajo sospecha permanente.
Estas son las noticias de hoy. Que tengas un buen
miércoles.


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