Su Majestad ha vuelto a recurrir a una fórmula habitual en otras casas reales, un gesto que le permite estar a la altura de las circunstancias sin realizar desembolso alguno.
Por Paloma Simón Vanity
Fair
La expectación era máxima, y la reina no ha defraudado.
Para la cena de gala en honor del presidente de la República francesa, Emmanuel
Macron, que se encuentra de visita oficial en España acompañado de su mujer,
Brigitte Macron, doña Letizia ha desempolvado la tiara Floral, una de sus
preferidas, y lucido un vestido de Carolina Herrera New York. Un caftán largo
en crepé azul bebé con canesú de tul transparente bordado con motivos florales
en tonos plata. “Las mangas con aberturas aportan un movimiento elegante a la
silueta fluida”, describe la web de la firma, donde se puede adquirir una
versión similar en azul noche del modelo por 5.700 euros. En MyTheresa podrán
encontrar el mismo por 4.875.
Sin embargo, Casa Real no ha pagado ni un euro por el look. El diseño es un préstamo de la firma, que cuenta con un amplio showroom en el centro de Madrid donde conocen a la perfección los gustos y las medidas de la reina, ya que suelen vestirla para las grandes ocasiones. Por ejemplo, el pasado 14 de julio, cuando acudió a los Premios Princesa de Girona con un top bordado con cristales negros de la casa. Una prenda valorada en varios miles de euros que Carolina Herrera cedió a doña Letizia para el acto solemne en el Teatro del Liceo de Barcelona al que acudió junto al rey, la princesa de Asturias y la infanta Sofía.
Además de para la cena de gala en el Palacio Real en
honor de los Macron, o en los Premios Princesa de Girona, la reina de España
lució un total look cedido durante su visita a París en 2024 para asistir a los
Juegos Olímpicos -en aquella ocasión, de Dior-. Un ejemplo más de la
importancia de la diplomacia del vestir. Del soft power de la costura. Con su
elección, doña Letizia ha hecho además alarde de la Marca España: Carolina
Herrera, fundada en 1981 por la legendaria diseñadora venezolana, pertenece desde
1995 al Grupo Puig, el principal conglomerado de marcas de lujo de moda y
cosmética de nuestro país.
Esta fórmula es habitual en otras casas reales. Por
ejemplo, en la inglesa. La princesa de Gales suele vestir creaciones de firmas
locales como Self Portrait que, encantadas con la publicidad extra que supone
el hecho de que aparezca con una de sus piezas, las ceden encantados. Tal y
como explicaron en su día desde la enseña, “si la marca en cuestión emite
comunicado de prensa, o identifica el diseño en sus redes sociales, es que le
han dejado el vestido. De lo contrario, la personalidad que lo luce -en este
caso, Catalina- ha preferido adquirirlo”.

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